La curiosidad en el ámbito tecnológico nos lleva a plantear dudas de todo tipo, hasta en los asuntos más triviales. Y la pregunta acerca de lo que ocurre al conectar un lápiz de memoria a la corriente por medio de un adaptador USB. Por estúpida que parezca, nos ha surgido en alguna ocasión.
Cada cierto tiempo vuelve a viralizarse algún vídeo que, pese a tener ya varios años, resuelve en cierto modo esta incógnita. En Xataka Móvil hemos querido comprobarlo por nuestra cuenta y ya te adelantamos que no ha ocurrido nada grave, aunque hay ciertas advertencias que debemos realizar al respecto.
No pasa nada, pero podría pasar
Dos adaptadores de corriente y hasta tres unidades de memoria hemos utilizado para este experimento. Los tres pendrives eran USB-A, normales y corrientes como los que cualquiera puede tener por casa y con capacidades de 32 GB dos de ellos y de 8 GB otro, aunque al final eso es indiferente.

Respecto a los adaptadores de corriente, uno de ellos es USB-A de 10 W, por lo que la conexión con los pendrives es directa y de ahí a la corriente. El otro es un adaptador USB-C de 68 W de carga rápida al que hemos sumado un conversor intermedio que permitiese conectarlo.
Una vez nos hemos puesto a probar las diferentes combinaciones, y pese a que ya te habíamos hecho un spoiler anteriormente, no ocurrió nada más allá de que el LED de dos de los pendrives se encendió.
De hecho, es justo lo que esperábamos de acuerdo al citado vídeo y teniendo en cuenta que esa luz también se enciende al conectar esas unidades a un ordenador. En el otro pendrive no se encendió nada, básicamente porque ni siquiera tiene LED.

¿Y por qué no ocurre nada En cierto modo, es lógico pensar que el pendrive podría sobrecalentarse al recibir mucha corriente de golpe más allá de la que está preparado para soportar. Y la respuesta es que realmente no está recibiendo exceso de corriente porque los adaptadores son capaces de entregar más o menos energía dependiendo del dispositivo que se conecte a ellos.
Podríamos decir que el adaptador de corriente necesita una cierta comunicación para entregar energía. Para entenderlo mejor, es como si al conectar un móvil, este le dijese al adaptador: “hola, soy un móvil y necesito toda esta potencia”.
Sin embargo, no existe negociación de carga alguna al conectar un pendrive y el adaptador le entrega el mínimo posible. O sea, que al final está recibiendo muy poca energía, la cual es capaz de soportar sin problemas.
El asunto se pone algo más serio si se usa un cargador de mala calidad que no tenga certificados de seguridad. En más de una ocasión hemos visto accidentes domésticos que nos recuerdan la importancia de usar cargadores fiables y seguros para el móvil. Y al igual que es peligroso con un smartphone, puede serlo en cierto modo con un pendrive.
Eso sí, no va a explotar ni nada similar. Los pendrives no poseen batería que pueda incendiarse, aunque sí que podría chamuscarse alguno de sus pines. Por tanto, el principal peligro al que te expones en esos casos es a que se pierdan los datos que tenías almacenados en su memoria y que el accesorio deje de funcionar.
En definitiva, más allá de saciar esa curiosidad, lo cierto es que es nula la utilidad que tiene este experimento. Como ya decíamos, los pendrives no poseen una batería que necesite recargarse, dado que se alimentan ya cuando los conectamos a un móvil u ordenador. Y sabiendo que no vamos a transferir datos con una toma de corriente, el asunto se vuelve aún más irrelevante.
Imagen de portada | Álvaro García
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La noticia
Conectar un pendrive al cargador del móvil parece una pésima idea. Lo hemos puesto a prueba para salir de dudas
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Iván Linares
Álvaro García M.
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